Por Diego Durruty
El 11 de marzo de 1993, el brasileño Ayrton Senna conseguiría una de sus victorias más memorables. Fue en el circuito inglés de Donington Park, escenario del Gran Premio de Europa de Fórmula 1, con la lluvia como gran protagonista.
La cosa no pintaba favorable para Senna, que esa temporada contaba con un McLaren no tan contundente como en los años anteriores. En la clasificación había quedado cuarto y todo parecía indicar que Alain Prost y Damon Hill, los pilotos de Williams, dominarían con absoluta comodidad.
Pero el mal clima se convirtió en un gran aliado para el brasileño, que siempre se destacó sobre pista húmeda.
En la largada, realizada bajo una lluvia torrencial, Senna perdió un puesto a manos del austríaco Karl Wendlinger (Sauber) y se colocó quinto en la fila india. Lejos de bajar los brazos, comenzó inmediatamente su recuperación. Primero superó al alemán Michael Schumacher (Benetton), después batió a Wendlinger por afuera de la “S” que le sigue a la primera curva.
En Cappice, el cuarto viraje, Senna pasó a Hill con absoluta facilidad. Luego fue el turno de Prost. En la curva Melbourne, el francés se rindió y Senna le sacó el primer puesto.
Completó la primera vuelta con una ventaja de 4.2 segundos sobre Prost y en la siguiente ya tenía de 6.7 segundos sobre el francés. Finalmente, ganó la carrera con más de un minuto y veinte segundos sobre Hill.
Sin dudas, ese día Ayrton Senna demostró que también se puede hacer arte arriba de un F.1.
El GP de Europa de 1993
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