Por Alejo Iriart
A muchos les suena poco real que la Fórmula 1 venga a la Argentina. El motivo para no creer en esta posibilidad es el tema económico ya que es muy caro conseguir una fecha y las chances de obtener ganancias son escasas.
Hace unos meses, durante la visita de la FIA GT a la Argentina, el Ingeniero Carlos García Remohí, presidente de la CDA del ACA, analizó para la revista CORSA por qué era improbable pensar en volver a ver a la Fórmula 1 en nuestro país. Si bien en aquel entonces nadie se imaginaba que meses después existiría una chance real, bien vale recordar sus palabras.
“Es muy difícil traer la Fórmula 1, porque alguien tiene que resolver afrontar los gastos. Negocio no es. Ni se puede empatar. Es para perder mucha plata. Ahora si alguien quiere decir yo tengo a la Fórmula 1 en mi casa y eso vale lo que vale, lo entiendo”, afirmó en aquella oportunidad el directivo.
“Normalmente cuando viene Madonna a River es un negocio. Alguien va a ganar, no es por el orgullo de traer a Madonna a la Argentina. Bueno, la Fórmula 1 no es un negocio. Sólo para Ecclestone. En todo el mundo pierden. Por ahí el europeo no pierde. Porque los europeos le dan 30 millones de euros a Ecclestone, pero el circuito lo tiene porque lo alquila todo el año. Un equipo de F.1 tiene que dar diez vueltas en Barcelona y debe pagar 500 mil euros. Entonces esos tipos ganan plata todo el año”, agregó.
Profundizando más sobre el tema afirmó que, “igualmente en Barcelona entran 200 mil personas y cada uno paga 200 euros de promedio. Son 40 millones de euros, con eso ya pagaste la carrera. En Buenos Aires en la época de Menem, que 100 dólares no era nada, la entrada más barata costaba 130 dólares y fueron 40 mil personas. Haciendo un promedio de 200 dólares cada entrada se juntaron ocho millones. Son seis millones de euros. Entonces es imposible. Si en Potrero de los Funes corre la F-1 vienen 30 mil personas y no sacan ni siete millones de dólares. Moraleja: no sirve traer a la Fórmula 1”.
Por último, García Remohí en aquel encuentro con la prensa también le bajó el pulgar por una cuestión de mercado: “En medio oriente tenés un jeque loco que quiere tener un autódromo y no le preocupa perder 300 millones de euros y organiza la carrera. Pero la realidad es que hacer una carrera de Fórmula 1 no es negocio para nadie. Puede ser para algunos lugares de Europa. Pero en Australia no rinde, en China tampoco… Ecclestone juega con algunos países de medio oriente porque los posiciona en el mundo con la Fórmula 1. El ejemplo es Bahrein. ¿Quién sabía que existía Bahrein hasta que llegó la Fórmula 1? Nadie”.
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