Por Lucas Rodrigues Crespo
(Enviado especial a San Pablo, Brasil)
La ciudad de San Pablo, con sus 11.000.000 de habitantes, tiene el contraste de las grandes urbanizaciones. La majestuosidad de los hoteles cinco estrellas y las altas torres del barrio Morumbí y a la vuelta de la esquina, las favelas que trepan los morros.
Con Interlagos sucede algo parecido. Es un autódromo de primer mundo, con toda su magnificencia, en medio de un barrio de los suburbios paulistas. Pero una vez dentro, para los fanáticos de los fierros, es posible creer que se está en Disney World.
Con más de 80 años de historia y un GP de Fórmula 1 por delante en el mes de octubre, con la ciudad como telón de fondo, ese escenario de fantasía que es Interlagos recibió por primera vez a los coches de Top Race, que este fin de semana concreta su séptima presentación del año y la primera de la Etapa de Invierno.
Jacques Villeneuve, con el número 27, y Cacá Bueno, en su coche verdeamarelho, ocuparon el centro de la escena, en el box central, rodeados de los gigantes de la Fórmula Truck.
El más rápido, igual, fue Pechito López, el de siempre, el de casi todos los fines de semana.
Todo continuará mañana a partir de las 8.30, con la segunda tanda de entrenamientos y la clasificación. Para el domingo, Interlagos espera una gran fiesta, con más de 70.000 personas, mucho ruido de motores, de V6 y de camiones.
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