Tenía todas las de perder. Primero porque no es un especialista en el rally, segundo porque el motor de su auto estaba dañado y tercero porque iba a enfrentar al gran candidato del evento. Pero gracias a ese refrán del automovilismo que dice que las carreras se terminan cuando se baja la bandera a cuadros, el sueco Kenny Brack se quedó con toda la gloria en la edición 2009 de los famosos X Games.
Brack, ex campeón de la IndyCar y ganador de las 500 Millas de Indianápolis, corrió con el flamante Ford Fiesta del Olsbergs Motorsport Evolution. Se trató de la segunda presentación del nuevo modelo de rally tras su debut en la última edición de la trepada de Pikes Peak donde el piloto fue el finlandés Marcus Gronholm.
Pese a la inexperiencia en este tipo de competencias, el sueco llegó a la final luego de batir a su compañero Tanner Foust (perdió el pase a la final por un despiste). En este duelo, el Fiesta de Brack sufrió una falla en el turbo que obligó una reparación de emergencia.
Brack no era favorito. Más teniendo en cuenta que en el duelo decisivo iba a enfrentar al estadounidense Travis Pastrana (Subaru Impreza), actual Campeón Estadounidense de Rally y ganador 2008 de los X Games.
Sin embargo, la suerte estuvo del lado del europeo. En la primera parte del tramo, Pastrana le sacaba un segundo, pero perdió tiempo en una curva y eso le permitió a Brack superarlo y ganarle la batalla.
“Fue algo increíble. Tengo una emoción muy grande. Soñaba con algo así, pero haberlo logrado de verdad es una sensación inexplicable”, dijo eufórico Brack, retirado de la alta competencia desde 2005.
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