Por Alejo Iriart
Un nuevo escandalete conmueve los cimientos de la alicaída Fórmula 1. Una temporada dominada por dos pilotos que hasta hace un año eran casi dos jubilados -Rubens Barrichello por edad y Jenson Button por rendimiento- dentro de un equipo que a seis semanas del arranque del torneo era tan sólo las cenizas de Honda no alcanza, ni mucho menos, para apaciguar los incendios permanentes a los que el mundo que rodea a la Máxima se acostumbró en los últimos tiempos.
¿Cuántas páginas de diarios y revistas, cuántas horas de radio y televisión consumieron en los últimos dos años los escándalos de espionaje de McLaren a Ferrari, la fiestita de Mosley con prostitutas y la casi rotura de la FOTA y la FIA que a punto estuvo de derivar en la creación de una categoría paralela? Muchas, muchísimas. Y de las carreras, bien gracias. Claro, por eso el posible retorno de Michael Schumacher cobró ribetes de fundamental para todos los que viven de la F-1. La dolencia en el cuello frustró la posibilidad de que el negocio de muchos aumentara considerablemente. Muchos que en su momento se quejaban de que el dominio del alemán ahuyentaba empresas y el interés por las carreras de los espectadores en el mundo…
En los últimos días es Renault el que ocupa las primeras planas. No porque Fernando Alonso haya ganado una carrera, algo que parece difícil que ocurra con el pobre rendimiento del R29. Tampoco porque el novel Romain Grosjean haya deslumbrado en el puñado de Grandes Premios que lleva disputados. No, en la F-1 actual sin no hay escándalo no hay noticia.
Nelsinho Piquet destapó una olla que se terminó transformando en un volcán: “Durante el Gran Premio de Singapur de 2008, Flavio Briatore (director del equipo) y Pat Symonds (director técnico) me propusieron provocar un accidente para favorecer deliberadamente a Renault en la carrera. Por eso choqué mi coche contra el muro entre las vueltas 13 y 14”, fue la denuncia del joven alemán nacionalizado brasileño en los últimos días de agosto. Pero mucho antes, en el GP de Hungría, el 26 de julio pasado, Piquet padre le comunicó a la FIA que estaba dispuesta a revelar oscuros secretos de la escuadra del Rombo.
La trama de la novela fue en aumento y comenzaron a aparecer las pruebas (las charlas de radio de Piquet con el equipo del día de la carrera) que le dieron a la denuncia del hijo del tricampeón atisbos de realidad. La salida de Briatore y Symonds del equipo francés trata de tranquilizar las revueltas aguas. El próximo miércoles, Renault deberá declarar ante el Consejo Mundial de la FIA. El equipo está acusado de fraude, según lo que marca el artículo 151c, que señala que "todo procedimiento fraudulento o maniobra desleal que perjudique a la sinceridad de las competiciones o a los intereses del deporte automovilístico".
Pero bien vale realizar un análisis más profundo. Max Mosley se dio el gran gusto de destruir a Briatore, uno de sus grandes detractores, justo unos días antes de abandonar la presidencia de la FIA. Pero hay más.
Muchos se preguntan: ¿Por qué Piquet esperó casi un año para denunciar el fraude de Singapur? Claro, por aquellos días el brasileño se jugaba una carta fuerte para intentar renovar su contrato con Renault y continuar en la Fórmula 1, algo que por sus pobres resultados era imposible que pretendiera. Entonces aceptó el juego sucio propuesto por Briatore. En cambio, luego del GP de Hungría de este año, sabía que su lugar pendía de un hilo y su papá salió a alertar a la FIA (encabezada por Mosley, gran enemigo de Briatore) que pasaba algo raro. Una manera de intentar que el italiano reflexionara sobre el futuro de su hijito. ¿Por qué el papá no se preocupó por su hijo cuando le pidieron que saliera a golperase contra la pared poniendo en riesgo su vida? Con Nelsinho fuera de Renault, saltó el escándalo.
De ninguna manera se quiere juzgar a Nelsinho. Pero fue él el que aceptó el juego en su momento para asegurarse un lugar. Está bien, se podrá decir que hizo caso a sus jefes, pero en cualquier actividad existen quienes dan las órdenes y, se sabe, que todo tiene un límite. Pero la FIA sentó un precedente al exculpar a Fernando Alonso y a Pedro de la Rosa del caso de espionaje de McLaren a Ferrari de 2007 y brindarles inmunidad.
Es un incontratable acto fraudulento y debe ser penado deportivamente lo que hizo Renault. Es cierto. Pero si al hurgar un poco en la reciente historia de la Máxima se pueden encontrar varios casos de fraude. El de Renault es especialmente complicado porque mandaron a alguien a chocar contra una pared para favorecer a la estrategia de su compañero y a su equipo. Y podría haberse lastimado, aunque también es cierto que un piloto de F-1 o de cualquier categoría profesional también sabe cómo golpearse cuando lo quiere hacer intencionalmente.
¿Es fraude? Según lo marcan las reglas sí. Según lo marca el sentido común, también. Pero, salvando las distancias con el pedido de choque, ¿no fue fraude el GP de Austria de 2002 cuando desde el equipo le pidieron a Rubens Barrichello que levantara para dejar ganar a Michael Schumacher? El grotesco de aquel día se vio reflejado en la desaceleración abrupta del brasileño casi sobre la línea para dejar pasar al alemán. En el podio, Schumi hizo subir a Barricha al primer escalón del podio, aumentando aún más el fraude y el descontento del público que abucheaba. La FIA decidió prohibir las órdenes de equipo a partir de ese infausto día. Pareció poco castigo para la gente que pagó su entrada para ver una carrera de autos…
Pero hay más. En el GP de Japón de 1998, carrera que cerró el calendario, el choque de Esteban Tuero con su Minardi al Tyrrell del local Toranosuke Takagi le permitió al equipo de Giancarlo Minardi terminar la temporada justo por encima de Tyrrell en la Copa de Constructores. Siempre quedó flotando en el aire si fue mandado o no por el equipo. Nunca hubo declaraciones al estilo Piquet, a pesar de que el GP japonés fue la última carrera en F-1 del argentino y que ya no tenía compromisos con nade. ¿Fraude? Mmmm…
Una más. En el GP de Europa de 1997 Norberto Fontana debió tapar a Jacques Villeneuve por expreso pedido de Jean Todt, director de Ferrari. El arrecifeño corría con Sauber que era impulsado por motores Ferrari (bajo el nombre de Petronas). Ese año Schumacher peleaba el título con Villeneuve y no encontraron manera más leal de quedarse con la corona que pedirles a los pilotos de Sauber que taparan al canadiense. Con el paso del tiempo, el Gigante reconoció el pedido de Todt y tapó durante no más de tres o cuatro curva. El mismo Fontana dijo el año pasado que esa situación lo perjudicó para seguir en la Máxima. ¿Fraude? Mmmm…
Y se pueden encontrar más casos. ¿O cambiar las estrategias de paradas en los boxes dentro de un mismo equipo para beneficiar a uno de sus pilotos no es digitar resultados? Que le pregunten a Barrichello de su época en Ferrari o, más recientemente, de su actualidad en Brawn GP.
Y hay más. No se quiere exculpar a Renault ni mucho menos. Digitar una carrera pidiéndole a un piloto que choque contra una pared debe ser condenado, sin dudas, y fuertemente. Ahí radica la gravedad del hecho. Ya cayó Briatore y Symonds y puede haber más. Hasta se habla de la exclusión de Renault de la Máxima. Pero no es la primera vez que pasan cosas raras.
18/09/2009 23:32:00 No me extraña que Briatore esté metido en esas sucias jugadas. Los Piquet demostraron su gran bajeza al aceptar participar. Nelsinho no solamente es pésimo piloto, sino que no tiene escrúpulos. Por su parte Alonso fué complice de todo esto, porque seria raro que no supiera nada.
18/09/2009 09:49:00 Al gran \"Schumi\" algunas manitos le dieron, como ser no excluirlo por recibir ayuda externa, que el amigo holandés Verstappen tirara coches rivales afuera, que en Indianápolis buscaran la vuelta conveniente de finalización de la carrera para que no ganara Raikkonen (perdió el campeonato por 1 punto con el alemán), la gran tapada de Mazzacane a Hakkinen para favorecer al auto rojo. Asi que si vamos a investigar todos los fraudes que \"nos hicieron\" tendrían que empezar a devolver carreras ganadas y campeonatos vaya a saber desde que año. Y esos son los que vemos en la pista, habría que conocer los que se hacen en un excritorio.
17/09/2009 20:14:00 Yo creo que la orden fué en la vuelta que debia chocarse, porque que se pegaba, en ese trazado, era bocha puesta.