Por Diego Durruty
El hombre de la butaca izquierda está indiferente. Acomoda el pequeño espejo retrovisor y se vuelve a ajustar el casco. Como puedo, trato de entrar al estrecho habitáculo del Mitsubishi Racing Lancer. Una vez acomodado en la butaca derecha, un mecánico del JMB Stradale Off Road me ajusta los cinturones de tal manera que es imposible intentar moverme.
“¿Cómo andas Orly Terranova?”, le digo. “¡Hey!”, me responde el mendocino asombrado, pese a que ya no habíamos visto más temprano. “Preparete”, me desafía. “Dale”, le digo. Y ahí vamos. Acelera, pone un cambio, otro. El Racing Lancer se mueve. Va de acá para allá por el recorrido demarcado que está lleno de barro producto de la lluvia de los últimos días. Eso hace la experiencia más interesante.
Los 300 caballos de potencia del motor naftero del prototipo japonés rugen en el medio del complejo de Arawak en Pilar para lamento del grupo de jubilados que está en una quinta aledaña disfrutando del nublado sábado.
Son una, dos, tres, cuatro vueltas. El bamboleo, el ruido, la cantidad de luces del tablero y los cinturones ajustados al máximo hacen que mi estómago comience a experimentar una extraña sensación. Se podría decir que la prueba llegó a su fin justo a tiempo.
Detrás de CORSA Online van otros invitados. La Racing Lancer ya está llena de barro, algo que no le causa mucha gracia al francés que la tiene a su cargo. Más teniendo en cuenta que ya tuvo algunos dolores de cabeza tras la participación de Terranova en Villa Gesell, donde se rompió el sistema de refrigeración cuando quedó encajado en un pantano.
“El chasis está muy bien armado y el motor tiene muy buenas prestaciones. El desarrollo del Racing Lancer está al mismo nivel que los Race Touareg de VW”, afirma Terranova con un dejo de orgullo.
En comparación con el BMW X3 que usó en el Dakar 2009, tiene varias cosas que lo hacen superior. El habitáculo, por ejemplo, es hermético y está equipado con un filtro en el techo que impide que entre polvo. También cuenta con aire acondicionado, algo que hace más confortable la conducción en zonas de mucho calor.
Posee un dispositivo electrónico que permite monitorear todo el funcionamiento del vehículo, una pequeña pantalla que hace de espejo retrovisor gracias a una cámara de TV colocada en la parte trasera y hasta un colchoncito inflable que se coloca en la butaca para evitar dolores en la zona lumbar. En el aspecto mecánico, entre otras cosas, tiene las parrillas de suspensión iguales para poder intercambiarlas.
Son pequeño detalles que le dan tranquilidad a Terranova, que espera aprovechar al máximo la experiencia de este año para conseguir el mejor resultado posible en el Dakar 2010.
“Vamos a llegar con más kilómetros de los que teníamos previstos. Eso es una tranquilidad. Además, habrá que estar expectante a la lucha entre VW y BMW para sacar ventaja. El Dakar es una carrera larga. Hay que correrla tranquilo y sin presiones para no cometer errores”, dice.
En el próximo mes el mendocino intensificará su preparación física, además de estar presente en algunos eventos relacionados con la carrera. Su objetivo es llegar entre los cinco primeros, pero íntimamente sueña con un podio. Motivos para que ese anhelo se convierta en realidad, sobran.
Para opinar sobre este contenido tenés que estar registrado en corsaonline.com.ar. Registrate ahora o ingresá tu e-mail y contraseña en el sector superior del sitio.