Por Diego Durruty
(Enviado especial a Buenos Aires)
Para su última presentación de la temporada, el Turismo Carretera preparó una auténtica fiesta teceísta en la que no faltó el color y la adrenalina. Es que antes de la largada de la final, que consagró campeón a Emanuel Moriatis, hubo diferentes espectáculos que sirvieron para entretener a las 25.000 personas que se instalaron en las tribunas del autódromo de Buenos Aires.
Una de las atracciones estuvo a cargo de Carlos Pairetti, campeón de la categoría en 1968. Il Matto se subió a una réplica del Trueno Naranja, aquel mítico prototipo con motor Chevrolet con el que consiguió batir a los Torino de la famosa CGT. Los 357 caballos del impulsor hicieron vibrar al público, que azorado vio a ese auto de atípicas formas.
“Fue muy lindo volver a estar arriba del Trueno, por más que se trate de una réplica. El 90 por ciento de la gente que está en las tribunas jamás lo vio, aunque seguramente habrán escuchado hablar de él”, contó Pairetti, que como en aquella época estuvo acompañado por el Laucha Ríos.
Ni bien el Trueno se fue a los boxes, salió a pista el BMW M5 negro con Juan María Traverso. Fue la revancha del Desafío del Año que se vivió en la carrera anterior en La Plata. Como en aquella oportunidad, el auto de la casa bávara perdió a manos del TC.
El Flaco dio tres vueltas y en la mejor cronometró 1:54.930. Quedó a 14 segundos exactos del tiempo marcado por Diego Aventin en la clasificación del viernes. “La ventaja que tiene este auto es el aire acondicionado”, dijo Traverso con una sonrisa.
El de Ramallo insistió en que la diferencia de performance se debió a una cuestión de peso. “El M5 pesa como 2.000 kilos, es decir está 700 kilos por arriba de un TC. Eso se nota, sobre todo, en las curvas y al acelerar”, explicó el ex campeón, que aseguró que el velocímetro del auto llegó a los 270 km/h.
“El TC es superior a este auto. Pero no creo que lo sea frente a un Porsche o una Ferrari, que verdaderamente son deportivos. Pero eso tal vez lo sabremos el próximo año”, agregó JMT…
Después de sentir la velocidad de estos bólidos, la comparsa Papelitos de Gualeguaychú desfiló por la recta agregándole más color a la jornada. Mientras que minutos antes de la final, el coro Kennedy deleitó al público con el himno nacional argentino. Después, el plato fuerte que dejó a más de uno con la boca abierta…
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