 | Por Fernando Svaluto fsvaluto@corsaonline.com.ar
|
|
Perdonen que escriba con crudeza, que algo de lo que lean aquí pueda sonarles muy duro. Pero no tengo dudas de que él hubiera querido que lo haga así, que escriba las cosas tal como son.
Héctor Camps fue, durante muchos años, la voz de las transmisiones de Carburando, primero en la radio y luego en la tele. Llegó desde Venado Tuerto y se ganó ese lugar de privilegio, en gran parte, por su notable parecido con Eduardo González Rouco en la narración de las carreras. A algunos podía gustarles el estilo de Tití para relatar. A otros, no tanto. Pero eso es lo de menos. Lo que nadie -pero nadie- dudaba era de su calidad humana. Un verdadero tipazo.
Cuando alguien muere, es habitual que se hable bien de él. Porque sería de muy mal gusto recordar a una persona fallecida criticando su personalidad, por ejemplo. Es por eso que la mayoría de las veces se destaca a esas personas, aunque sea por compromiso, porque es políticamente correcto. Aclaramos esto porque en CORSA no somos precisamente “políticamente correctos”.
Entonces, si destacamos los valores humanos de Tití y nos duele mucho su desaparición física, es porque realmente lo sentimos. Y cuando nos enteramos de su muerte, nos invadió la tristeza, la bronca, una sensación grande de injusticia. La primera reacción fue expresar un “¡No. La p... madre!” Pese a que sabíamos que este final llegaría, tarde o temprano.
Héctor Camps comenzó a sufrir en su cuerpo la crueldad de esta enfermedad hace más de dos años. La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es implacable, no tiene cura; te va destruyendo de a poco, pero incesantemente. Tití lo sabía. Sabía que se iba a morir. Pero decidió lucharla igual, con actitud positiva y unos huevos que conmueven. Siguió trabajando, yendo a las carreras, hasta en silla de ruedas. Hasta que esa mal parida enfermedad no se lo permitió más, porque ya le había quitado hasta la dicción. Pero el tipo siguió poniéndole el pecho. Nunca se deprimió. Nunca se recluyó. Siguió viviendo todo lo que su estado de salud le permitía, y disfrutando del automovilismo (su gran pasión) más allá de lo que podía.
Hace exactamente dos años le hicimos una nota en CORSA. Ya estaba enfermo, pero no quiso hablar de eso porque no quería “dar lástima”. Tití era así. “Debuté el 21 de marzo de 1993, en el TC de Santa Teresita, haciendo la chicana cinco. En ese momento relataba Cacho González Rouco. Y mi primer relato por radio en Carburando lo hice el 5 de octubre del mismo año, en una carrera de TC en Balcarce que ganó el Chueco Romero, cuando
Cacho empezó con las transmisiones de televisión. En ese momento salíamos por radio Rivadavia. Justo cuando yo entré en Carburando nació mi hijo Federico. Fue una semana después, mientras yo estaba relatando el Rally de Venado Tuerto”, decía en esa entrevista.
Con Patricia, su mujer, tuvo también una hija llamada Lía. La ELA lo fue consumiendo de a poco. Pero Tití seguía yendo a las carreras. Cada domingo, cuando lo veíamos, se lo notaba un poco más comprometido. Dolía mucho. Y nos dolía a todos: compañeros de trabajo, colegas, pilotos, preparadores, hinchas... A todo el ambiente del automovilismo. Porque no tememos equivocarnos en que Tití era, sin dudas, uno de las personas más queridas en el ambiente del automovilismo. Un tipo con códigos y buena leche como pocos.
Ya casi imposibilitado físicamente por completo, en una silla de ruedas, con asistencia respiratoria mecánica y una familia espectacular que lo acompañaba a todos lados, Héctor Camps nos sorprendió un día tocando el timbre de la redacción de CORSA. Vino a visitarnos y a buscar un ejemplar de la revista en la que había salido su nota, en 2008. Llegó, habló y actuó como si estuviera bien. Y hasta bromeó: “Cambié de vehículo. Tengo una máquina con todos los chiches”, dijo, en referencia a una silla de ruedas con la última tecnología. Y agradeció reiteradamente ¡que le hubiéramos dado una revista!
Nosotros teníamos que agradecerle a él, que estábamos enfrascados en el laburo y haciéndonos problemas por pavadas, el ejemplo de fuerza que nos estaba dando. Nos pegó un saludable cachetazo que nos hizo reaccionar. Nos hizo sentir unos pobres tipos al lado de su grandeza.
En un ambiente automovilístico donde lamentablemente abundan la envidia, los enfrentamientos ridículos y la falta de códigos, Tití Camps representaba todo lo contrario. Quizás por eso, el último 17 de junio, Dios lo llamó y le dijo: “Venite acá conmigo, hermano. Vos no sos para ese mundo”. ¡La p... madre! Tenía sólo 43 años y todavía muchas lecciones de vida para darnos.
27/06/2010 21:40:00 Fernando una gran nota y como se dice en el espectaculo Titi se fue de gira , solamente gracias por tus relatos y la pasion que siempre le ponias. Chau Titi siempre estaras con nosotros
26/06/2010 01:25:00 NO HACE MUCHO QUE SIGO AL TC, PERO LO SIGO CON MUCHA PASION Y TODAS LAS TARDES A LAS 19 CUANDO ME PONGO A COCINAR ALGO, PONGO CARBURANDO...PERO EXTRAÑO MUCHO CUANDO EL LOCUTOR DECIA \'\' HOY CONDUCE PARA NOSOTROS HECTOR CAMPS... GRACIAS FERNANDO, CHAU TITI
25/06/2010 01:35:00 Excelente. Por fin alguién nos cuenta que le pasaba a Titi. Asi, como lo hacía él, sin vueltas y de frente.
Y LA RECONTRA REP... MADRE!..
23/06/2010 13:58:00 Muy buena tu nota Fernando, y en cuanto a “Titi” Camps hacia su relato de las carrera de TC , TC2000 con un plus que para nosotros los televidentes parecía que estábamos adentro del Autódromo, tuve el honor de conocerlos en su ciudad Venado Tuerto, Santa Fe… Un Grande “Titi”
22/06/2010 13:35:00 Exelente nota la de fernando, se me puso la piel de gallina. Es increible como al leer este tipo de expriencias uno se pregunto muchas cosas sobre si mismo y como bien comenta fernando en la nota QUE BRONCA QUE DA!!!
Otra cosa alguien sabe porque Cacho dejo de relatar ??? ya que le da un color especial a la carreras
21/06/2010 20:02:00 Muy buena nota Fernando!..
21/06/2010 18:11:00 Apenas le conocía por su voz, su relato y algún comentario. Y en este último tiempo, por lo que trasuntaban quienes le conocían de verdad.
Esta semana, absorbido por obligaciones y por no coincidir en los horarios o vaya a saber porqué, no escuché la noticia que acabo de leer al abrir esta columna de opinión... y no pude terminar de leer sin tener que secarme las lágrimas. ¡LA RE P... MADRE!...
Que más se puede decir...