El tiempo no para, no se detiene. Y el automovilismo argentino, tampoco. Aquel 13 de noviembre del 2011 parece lejano con tantas cosas que pasaron en el medio, pero lo que ocurrió en Balcarce sigue en la cabeza de todos los que sentimos pasión por este deporte.
Después de perder a Guido Falaschi en un accidente que aún cuesta creer, el año se terminó como se pudo. Con circuitos que extremaron la seguridad a las apuradas, con autoridades deportivas que pusieron más mano dura y con pilotos unidos para no volver a llorar la muerte de un colega.
Desde aquel 13 de noviembre hasta este lunes 30 de enero pasaron 78 días. Suficientes como para que haya cambiado algo…
Las palabras de Oscar Aventin, presidente de la Asociación Corredores Turismo Carretera, afirmando que aquel mediodía en La Barrosa “no falló nada”, contrasta con la realidad.
Por eso varios autódromos pusieron manos a las obras y, por recomendación del Automóvil Club Argentino y la propia ACTC, mejoraron y extremaron las medidas de seguridad de la pista. Aunque también es verdad que algunos aún están esperando que alguien les diga qué hacer. Increíble.
En un par de semanas los motores rugirán nuevamente. Comenzará una nueva temporada de la actividad nacional. En estos 78 días se hicieron varias cosas, aunque quedan muchas más por hacer (porque en esto de la seguridad, el avance es constante).
Lo ocurrido aquel 13 de noviembre se repite en cámara lenta una y otra vez. Lamentablemente, no se puede cambiar nada. Pero sí se puede mirar hacia adelante. Entonces, surge la pregunta: ¿cambió algo? Ese tiempo que no para y no se detiene, tendrá la respuesta.
30/01/2012 17:54:00 Julian Racer: Lamentablemente tenés razón.........Lo único que nos queda es esperar que no se mate otro pibe, pero por obra de la buena suerte y no de quienes deben hacer las cosas y tomar las decisiones.
30/01/2012 16:02:00 No, no cambió nada. Los circuitos con polvareda seguirán igual que en 2011, las gomas de camión también, la unión de los pilotos quedó en una calentura del momento, y todo así. Hasta la próxima muerte.