STC2000

Un récord polémico

El fin de semana el STC2000 intentará batir varios récords en Rafaela. Gabriel Furlan, ex piloto de la categoría, se opone.

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La visita del STC2000 al óvalo de Rafaela será especial. Es que además de disputarse la séptima fecha del torneo 2012, algunos equipos intentarán batir los récords de mejor promedio y de velocidad de punta. La iniciativa fue de Pablo Peón, principal dirigente de la especialidad.

Lo que parece una interesante idea, parece que causó algo de ruido en el ambiente. Al menos eso se desprende de la carta que escribió Gabriel Furlan en su página oficial (www.gfracing.com.ar) y que se transcribe a continuación…

Pablo Peón ha sido, en estos últimos 10 años, el dirigente que más innovó en el automovilismo argentino. Capitaneando un grupo de equipos sólidamente integrados en el TC 2000, se animó a espectáculos diferentes, carreras especiales, callejeros inéditos, cambios reglamentarios radicales y todo cuánto quiso hacer y/o innovar fue generalmente apoyado y defendido por su gente del TC 2000.

Como público le debemos mucho ya que sacudió -y mucho- la monotonía que llevaba nuestro deporte. Seguramente seguirá aportando ideas innovadoras (propias o copiadas), pero que casi solo a él le funcionan cuando se propone llevarlas a cabo.

Sin embargo, el próximo fin de semana me parece que arriesga demasiado. Las carreras de óvalo fueron, hasta hoy, el circo romano del automovilismo moderno. Gladiadores que se juegan la vida (o las piernas y partes corporales en el mejor de los casos) para regocijo del público.

“A la gente le gusta ver accidentes”, se dice generalmente. Puede ser. ¿Pero le gusta además ver a sus ídolos golpeados y/o lastimados contra una pared? Mmmm. No lo creo. Una cosa son “los accidentes” casi lógicos en este deporte, otra cosa son las “consecuencias” no deseadas. Y éstas llegan cuando no se respeta el manual de seguridad FIA o cuando se pretenden ir más allá del diseño para el cual un auto fue concebido.

Las pruebas en óvalos son del gusto del país del norte, a cuyo público asiste a ver un equilibrista cruzando las cataratas del Niágara por un cable de acero, o una moto saltando por encima de 20 autos y que no alcanza a cruzar y cae… Los yanquis asumen esos riesgos y sus deportistas, familiares y sociedad toda esta acostumbrada así. A mí nunca me gustó ni compartí esa manera de pensar.

El automovilismo americano esta casi diseñado para correr en este tipo de pistas con autos grandes (NASCAR) fabricados para correr en círculos o Fórmulas con casi el doble de peso que un F.1 (Indycar) con dispositivos de seguridad adicionales y extraordinarios para… pegarle a la pared.

¿Puede un TC2000 girar en un óvalo sin chicanas? ¡Seguro que sí! ¿Aguanta una piña contra la pared si el piloto pierde el control? Mmmmm. Lo veo complicado. Ya se corrió un riesgo importante al colocar un motor de 400 hp en un auto de segmento mediano. Esto significa menores espacios deformables ante un impacto. El auto es más chico que un NASCAR o un DTM. Y ahora tomamos ese auto y lo lanzamos a altísima velocidad entre paredones. La butaca no está diseñada para eso, el auto tampoco. ¡Y estamos hablando de un auto MUY SEGURO PARA CORRER EN ARGENTINA! Pero en nuestro país no hay óvalos en las carreras.

El intento de batir récords de velocidad el viernes en Rafaela es opcional. Está bueno que sea así. Cada uno será responsable de sí mismo si la aventura sale mal. Y por supuesto, ojalá nos quedemos todos con la duda si el auto aguantaba un golpe. Significará que nadie hizo el “involuntario” ensayo de crash.

Gabriel Furlan
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