Fórmula 1

21/11/2017

McLaren MP4/4: Nacido para ganar

El auto usado por Ayrton Senna y Alain Prost en 1988 fue uno de más exitosos en la historia. Neil Oatley, director de diseño y desarrollo del equipo de Woking, le contó a CORSA detalles de este legendario vehículo.

La Fórmula 1 de 1988 comenzó a vivir una fiebre con el duelo Ayrton Senna y Alain Prost. Ambos compañeros en McLaren, opacaron al resto en esa temporada y en la siguiente. Pero más allá del talento de estos dos número uno, ambos tuvieron el mejor auto de ese año: el MP4/4 con motor Honda V6 turbo de 1,5 litros.

En esa temporada comenzó el romance McLaren-Honda, la antítesis de la remake que llegará a su fin cuando termine este campeonato. Si bien la casa nipona también le siguió proveyendo motores a Lotus, el nivel de los autos de Woking fue aplastante, potenciado al tener a los dos mejores volantes del momento. Ese año Senna logró el primero de sus tres títulos.

En aquél ejercicio entre el brasileño y el francés ganaron 15 de los 16 Grandes Premios y lograron 15 poles positions, 10 récords de vuelta, 25 lugares en los podios de 48 posibles y 199 puntos de un total de 240 en disputa. La única carrera que no pudieron ganar fue el Gran Premio de Italia, donde el toque de Senna con el francés Jean Louis Schlesser (por esa carrera reemplazante de Nigel Mansell en Williams) y las fallas en el motor de Prost, le permitieron a Ferrari quedarse con un 1-2 a cargo del austriaco Gerhard Berger y el italiano Michele Alboreto, en lo que fue el mejor homenaje a Enzo Ferrari, fallecido 28 días antes. 

El ingeniero Neil Oatley se incorporó a McLaren desde la temporada 1987. Trabajó en el afamado MP4/4, creación del ingeniero estadounidense Steve Nichols y bajo la asistencia de Gordon Murray, por entonces director técnico del team. Oatley conoce a fondo los detalles de esta máquina y en diálogo con CORSA reveló por qué fue uno de los más exitosos en la historia.     

“El coche estaba bien diseñado en su concepto y detalles. El rendimiento aerodinámico tenía alta descarga de la carrocería, con buena eficiencia de resistencia. También su bajo centro de gravedad y su refrigeración que tenía buena capacidad con aerodinámica eficiente. Además el chasis tenía un buen control mecánico de la aerodinámica a través de una suspensión bien diseñada y estable”, explica Oatley. 

Más allá de la buena concepción del chasis y su aerodinámica, su impulsor Honda fue determinante. “Era el mejor y muy fiable, como el auto. Muy potente con buena eficiencia de combustible. Lotus tenía la misma unidad de potencia, pero era mucho más lento”, asegura el británico, agregando que “solamente ocho coches tenían motores turbo, el resto eran aspirados, normalmente V8, que no eran probablemente tan buenos como las unidades turbo”.

Otras referencias técnicas fueron “su eficiente transmisión y sus frenos que eran buenos y fáciles de controlar. Además hubo algunas buenas actualizaciones a lo largo del año para mantener el rendimiento por delante de los otros competidores”, comenta Oatley, quien confesó que “su peso estaba en el límite de regulación”.

Por último, el inglés hizo mención al factor humano, a pesar de que el auto era superlativo. “Tuvimos a los dos mejores pilotos, que se empujaron hasta el límite. Lo importante fue que no tuvieron muchos accidentes. Pero hubo corredores en otros equipos como Nelson Piquet (Lotus) y Nigel Mansell (Williams), que también estaban en carrera”, concluyó.

Hubo una época en la que McLaren-Honda fueron felices. El primer eslabón de esa etapa exitosa fue el MP4/4, que quedó en la historia de la Máxima. Por eso resultó interesante el análisis bajo la lupa de alguien que trabajó mucho en este auto como el ingeniero Neil Oatley.  

PorDarío Coronel