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11/09/2009

Se siente, se siente Gonchi está presente

Hace 10 años perdió la vida el uruguayo Gonzalo Rodríguez. Fue uno de los mejores exponentes de su generación destacándose en diversas categorías del automovilismo mundial.

Gonzalo Rodríguez fue uno de los mejores pilotos de su generación.

Por Darío Coronel

Se dice que lo bueno dura poco. A finales de la década del noventa el uruguayo Gonzalo Rodríguez trascendió en Europa de tal forma que su campaña tenía como destino la Fórmula 1. Cuando parecía que el piloto charrúa iba a acariciar la cima, se fue para siempre. Un grande que se destacó arriba y abajo del auto.

Gonchi, como se lo conoció, nació el 22 de enero de 1971 en Montevideo. Hijo de un ex piloto de turismo, Jorge el “Gallego” Rodríguez, tomó su legado. Su amor por la velocidad creció vertiginosamente. A los siete años andaba en su primera moto, a los ocho aprendió a manejar y a los doce tuvo su primer kart.

Resultó exitoso en todo lo que corrió. En su adolescencia ganó títulos nacionales de karting. Fue la época donde conoció al brasileño Rubens Barrichello, de quien se hizo muy amigo. Pegó el salto a la Fórmula 4 Uruguaya donde se consagró campeón en 1989. Ése año tuvo su primer contacto con un auto de competición. Fue en las Dos Horas de Turismo junto a Mario Fontes en El Pinar, donde el binomio logró el triunfo.

En 1991 llegó a la F-3 Sudamericana donde terminó quinto en el certamen. En la temporada siguiente partió a Europa. Sólo tenía el apoyo de su familia que hizo lo imposible para poder ayudarlo. Inclusive, vendieron sus propiedades para que “Pilotín”, como ellos lo llamaban, continuara con su carrera en el Viejo Continente.

En España alquiló un monoambiente con Marcelo Bresciani, con quien corrió en la Fórmula Ford. En 1993 pasó a la Fórmula Renault donde fue ganador. Luego de un 1994 de transición, Gonchi logró cerrar el acuerdo con el equipo Alan Docking Racing Mitsubishi para correr en la F-3 Británica en 1995. Obtuvo una rutilante victoria en Silverstone, como preliminar de la Fórmula 1. Varios jefes de los equipos de la Máxima ya le empezaban a echar el ojo…

El apoyo económico de su país brillaba por su ausencia. En 1996 todo el presupuesto de ANCAP, la petrolera uruguaya, fue destinado a Gustavo Trelles quien lograba el primer de sus cuatro títulos seguidos en el Grupo N del Mundial de Rally. Sin embargo, Gonchi siguió durmiendo en el sillón del camionero del equipo Edenbridge, donde corrió en la Fórmula 3000 Británica.

En 1997 se produce la bisagra en su campaña deportiva. Ingresa al equipo belga Astromega, para competir en la Fórmula 3000 Internacional, conocida por aquellos años como F-1 Junior. La temporada fue para olvidar pero luego, en 1998, luego de golpear por enésima vez las puertas de ANCAP, recibió el apoyo esperado.

Con ese presupuesto y mucho trabajo su equipo mejoró y llegó a lo más alto del podio. Venció en Spa-Francorchamps y Nürburgring. Terminó tercero en el certamen que ganó el colombiano Juan Pablo Montoya, quien fue escoltado por el alemán Nick Heidfeld

En el verano de 1999, mientras descansaba en sus vacaciones, recibió el llamado de Giancarlo Minardi para que tomara la butaca vacante que había dejado Esteban Tuero. Gonchi no pudo acceder porque no contaba con el presupuesto… Volvió a Europa para ser campeón de la F-3000.

Pero antes de retornar al Viejo Continente fue invitado a correr en la Copa de las Naciones. Fue el 14 de febrero en el trazado semipermanente de El Jagüel, en Punta del Este. Hacía 10 años que no se subía a un auto de turismo. Largó atrás, pero se comió crudo a sus rivales. Con un BMW 320i, Rodríguez ganó y fue escoltado por Oscar Fineschi (Toyota Corona) y Aníbal Zaniratto (Alfa Romeo).

La confianza y capacidad pueden hacer estragos en los profesionales. Ello fue lo que aprovechó Rodríguez el 15 de mayo de ese año. Logró un hito pues se transformó en el primer y único uruguayo en ganar en Mónaco. Fue un triunfo de altura en el Principado pues logró la pole y se impuso de punta a punta. Se quebró al escuchar el himno uruguayo y desató toda su euforia.

En agosto recibió la invitación para hacer una prueba en el equipo de CART, Newman-Haas. El test fue en Sebring donde rápidamente quedó a cuatro décimas del tiempo de Michael Andretti. Recibió una oferta de Roger Penske para correr en su equipo. Gonzalo aceptó y fue compañero de Al Unser Jr.

Debutó en Detroit donde fue 12° y sumó un punto. En su segunda presentación, en Laguna Seca, tuvo su accidente fatal en las pruebas de clasificación. Su auto se salió de pista a 260 km/h y se estrelló contra un muro de concreto en la curva Tirabuzón.

El impacto hizo que su coche diera una vuelta de campana y cayera al otro lado del muro. Gonzalo falleció en el acto por una fractura de la base del cráneo causada por el impacto contra el muro, protegido tan sólo por una débil fila de neumáticos...

Sus restos fueron despedidos por un inmenso dolor de su gente en Montevideo. La congoja llegó al otro lado del “charco” porque los fierreros argentinos también sintieron su partida.

De gran templanza, fuertes convicciones, amor incondicional al deporte y muy querido por todos, Gonchi se fue pero dejó su sello. Se truncó una gran trayectoria y la vida de un joven de 28 años. Hoy se cumple una década de la partida, pero su recuerdo continúa...