El Festival de Aviñón celebra este año su 80ª edición con una programación marcada por las inquietudes que atraviesan a la sociedad contemporánea. Considerado uno de los principales encuentros de las artes escénicas en Europa, el certamen francés reúne propuestas que abordan el auge de los extremismos, la violencia de género, la crisis climática y el impacto de la inteligencia artificial, reflejando preocupaciones compartidas también en el ámbito cultural europeo.
Un inicio monumental en el Palacio de los Papas
Uno de los momentos más representativos del festival llegó desde sus primeras jornadas con Maldoror, la producción dirigida por Julien Gosselin. La obra se representa en el histórico Palacio de los Papas, el monumental edificio medieval que convirtió a Aviñón en la sede del papado durante buena parte del siglo XIV.
Sobre ese escenario, los intérpretes cambian con naturalidad de edad, nacionalidad e idioma mientras varias cámaras proyectan en pantallas gigantes cada gesto y expresión. Durante los ensayos y el estreno, el propio Gosselin bromeó sobre el trabajo multilingüe del reparto: “El español no termina de cuajar, pero lo conseguiremos”, en referencia a un elenco que alterna francés, inglés, alemán, italiano, portugués brasileño y castellano.
Julien Gosselin apuesta por un teatro de gran formato
Con apenas 39 años, Julien Gosselin se ha consolidado como una de las figuras más influyentes del teatro francés y europeo. Actual director del Teatro del Odéon de París, ha alcanzado reconocimiento gracias a adaptaciones de gran formato inspiradas en autores como Michel Houellebecq, Don DeLillo o Roberto Bolaño.
Sus espectáculos destacan por su larga duración y por integrar recursos audiovisuales de última generación sin perder la esencia de la representación teatral. Sobre el desafío que supone actuar en el Palacio de los Papas, el director explicó que se trata de “un espacio difícil, incluso cruel”, cuya monumentalidad puede eclipsar cualquier montaje. Por ello optó por una producción de cinco horas que explora la naturaleza del mal.
Bolaño, Lautréamont y la seducción del fascismo
Diez años después de presentar en Aviñón una adaptación de 2666 de once horas y media, Gosselin vuelve al universo de Roberto Bolaño. En esta ocasión toma como referencia Estrella distante y La literatura nazi en América, junto con la obra poética de Lautréamont, considerado uno de los precursores del surrealismo.
La historia gira en torno a Carlos Wieder, poeta, piloto durante la dictadura chilena, asesino y fotógrafo de sus propias víctimas, convertido en símbolo de la transformación de la barbarie en una expresión estética.
La representación comienza con una extensa sucesión de interrogatorios a supuestos escritores nazis y a personas que afirman haberlos conocido. Nombres, fechas, enfermedades, viajes y biografías se presentan con el rigor de una investigación documental, aunque gran parte de ese universo pertenece a la ficción.
Para Gosselin, la obra plantea una reflexión sobre la capacidad de atracción del fascismo. “En la literatura de Bolaño existe una dimensión libidinal o erótica que ayuda a comprender su poder de seducción, precisamente cuando volvemos a percibir ese deseo enfermizo por el fascismo”, sostiene el director.
El responsable del montaje también rechaza la idea de un teatro concebido como espacio de evasión. “No podemos dedicarnos a proteger al público, porque acabamos infantilizándolo y reduciendo su capacidad de pensar”, afirma.
Un festival marcado por las preocupaciones del presente
La programación de esta edición mantiene una línea común en buena parte de sus propuestas. Muchas de las obras sitúan su acción en un futuro cercano que guarda una evidente relación con la realidad actual.
Conflictos armados, violencia, racismo, agresiones sexuales, contaminación, enfermedad y el desarrollo de la inteligencia artificial aparecen de forma recurrente en los escenarios del festival, consolidando una edición especialmente centrada en los desafíos políticos, sociales y tecnológicos de nuestro tiempo.
Tiago Rodrigues reivindica el compromiso del teatro
El director del Festival de Aviñón, el dramaturgo portugués Tiago Rodrigues, defiende que esta orientación responde a la propia naturaleza del teatro.
“En realidad, el teatro habla de la sociedad y sus problemas desde hace 25 siglos. Antígona ya era una rebelde que moría para cuestionar el orden establecido”, recuerda.
Rodrigues, que dirige el festival desde 2022, considera que la creación artística debe ofrecer nuevas formas de interpretar la realidad. “La creación artística habla de un mundo en medio de la tormenta, pero lo hace con un sentido poético que nos permite pensarlo de otra manera. El placer del descubrimiento artístico no es incompatible con el compromiso con el mundo, sus injusticias y sus problemas”, concluye.
Un aniversario que mira al futuro desde el escenario
En su 80º aniversario, el Festival de Aviñón reafirma su papel como uno de los grandes referentes europeos de las artes escénicas. Lejos de ofrecer una visión complaciente, su programación apuesta por confrontar al público con las principales tensiones del presente, utilizando el teatro como espacio de reflexión colectiva sobre un futuro cada vez más incierto.

Alejandro Fuentes es colaborador de Corsaonline.com.ar, donde cubre noticias de actualidad, política, negocios, tecnología, deportes, entretenimiento y estilo de vida. Su trabajo se centra en ofrecer información clara, relevante y fácil de comprender, ayudando a los lectores a mantenerse al día con los temas que impactan la vida cotidiana. Con un enfoque en la precisión, el contexto y la utilidad informativa, sigue de cerca los acontecimientos más recientes y las historias que generan interés en la audiencia.

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