Dakar

19/06/2018

Alerta roja: Perú podría bajarse del Dakar

En las próximas horas el gobierno peruano anunciaría su decisión de no ser anfitrión de la edición 2019 de la extenuante prueba.

Parecía que la edición 2019 del Dakar marchaba sobre ruedas tras la confirmación de Perú como único país anfitrión. Sin embargo, en las últimas horas trascendió que el gobierno peruano daría marcha atrás en su decisión y desistirá de ser el único país anfitrión de la competencia.

El pasado 7 de junio deberían haber comenzado la validación de los caminos de la carrera, pero esto no sucedió porque el Ministerio de Cultura no le dio el OK al reconocimiento por problemas burocráticos.

Sin embargo, ahora se supo que la verdadera razón por la que el equipo de trabajo de ASO, que organiza la prueba, no comenzó a delinear la ruta es porque el mencionado ministerio no cuenta aún con el presupuesto aprobado para realizar la protección del patrimonio cultural en la zona de influencia del Dakar 2019.

Debido a la política de austeridad del gobierno de Martín Vizcarra, en Perú especulan que ese presupuesto no estará disponible y que eso atentaría contra la realización de la competencia, que en principio debe disputarse del 6 al 17 de enero del próximo año.

Es más, los medios aseguran que el próximo viernes se podría anunciar la cancelación definitiva del Dakar, pese a la existencia de un contrato por el cual el gobierno de Perú se comprometió a pagar seis millones de dólares.

Esta situación provocó una rápida reacción de los pilotos peruanos, que elevaron una carta a Cesar Villanueva, Presidente del Consejo de Ministros. En la misma se destaca su “preocupación” por la incertidumbre del futuro de la prueba y le recuerdan que “el Dakar es el evento de automovilismo mas importante del mundo después de la Fórmula 1” y que en sólo cinco días de competencia en Perú en 2018 “dejó al país 154 millones de dólares en impacto mediático a nivel internacional y 40.5 millones de dólares en impacto económico por actividades como el turismo”.

Asimismo, esperan que no suceda lo mismo que en 2016, cuando “con todos los preparativos avanzados y las inversiones hechas, el gobierno decidió dar marcha atrás en su participación en la carrera, hecho que no sólo nos perjudicó deportiva y económicamente a nosotros y a los miles de peruanos involucrados directa o indirectamente con la competencia, sino que además representó un impacto negativo para la imagen de seriedad del Gobierno peruano a nivel internacional”.

PorDiego Durruty