El despliegue de infraestructuras de recarga para vehículos eléctricos sigue avanzando en España, aunque a un ritmo inferior al de otros grandes mercados europeos. Mientras el país busca acelerar la transición hacia una movilidad más sostenible, las empresas del sector coinciden en que los largos trámites administrativos y la complejidad regulatoria continúan siendo los principales frenos para nuevas inversiones, especialmente en el segmento de la recarga ultrarrápida.
La recarga ultrarrápida, clave para la movilidad eléctrica
La expansión de la recarga ultrarrápida se considera fundamental para impulsar los viajes de larga distancia y favorecer la adopción masiva del vehículo eléctrico. Sin embargo, este tipo de instalaciones requiere una capacidad energética muy superior a la de los puntos de carga convencionales, lo que implica inversiones significativamente más elevadas.
Según Bastien Verot, presidente de la Asociación de Operadores de Recarga Ultrarrápida (AORU), integrada por compañías como Electra, Fastned, Zunder o Tesla, el coste de desarrollar una estación de recarga eléctrica oscila entre los 500.000 euros y los tres millones de euros, dependiendo de su tamaño y características.
A diferencia de una gasolinera tradicional, estas instalaciones necesitan centros de transformación, sistemas de medición, marquesinas, baterías, paneles solares y cargadores cuyo precio puede superar los 50.000 euros por unidad. En proyectos de gran escala, con decenas de puntos de carga, la inversión se multiplica rápidamente, obligando a las empresas a amortizar el capital durante largos periodos.
La adopción del vehículo eléctrico condiciona la rentabilidad
Verot destaca que la rentabilidad de estas infraestructuras depende en gran medida del crecimiento del parque de vehículos eléctricos. Aunque la demanda sigue aumentando en España, el ritmo todavía no resulta suficiente para garantizar retornos atractivos para los inversores.
Actualmente, la cuota de mercado de los vehículos 100 % eléctricos se sitúa entre el 8 % y el 12 %, muy por debajo de otros países europeos. Francia, por ejemplo, alcanza una penetración cercana al 35 %, lo que incrementa significativamente el uso y la rentabilidad de las redes de recarga.
“El mayor número de vehículos eléctricos en circulación mejora el retorno de la inversión de las estaciones ya instaladas”, resume el presidente de AORU.
Una red todavía insuficiente para los desplazamientos de larga distancia
Aunque los datos del barómetro de ANFAC sitúan en más de 55.000 los puntos de recarga operativos en España, la AORU advierte de que únicamente unos 5.000 corresponden a cargadores ultrarrápidos, considerados esenciales para consolidar la movilidad de larga distancia.
La patronal sostiene que acelerar simultáneamente la adopción del vehículo eléctrico y la expansión de esta red de alta potencia será determinante para atraer nuevas inversiones y garantizar la sostenibilidad económica del sector.
La burocracia ralentiza inversiones millonarias
Otro de los factores que afecta directamente a la rentabilidad es la lentitud de los procedimientos administrativos necesarios para poner en marcha nuevas estaciones.
Las empresas consideran que la obtención de licencias urbanísticas se ha convertido en el principal cuello de botella para el despliegue de estas infraestructuras. En este contexto, reclaman una reforma del sistema de declaración responsable que permita agilizar la construcción de nuevos puntos de recarga.
Según Verot, el marco regulatorio actual deja fuera numerosos elementos necesarios para desarrollar una estación, provocando retrasos que pueden prolongarse durante meses o incluso años.
Permisos múltiples para una misma instalación
La asociación defiende que la declaración responsable debería ampliarse a todos los componentes asociados a una estación de recarga y no limitarse únicamente a la instalación de los cargadores en terrenos privados.
Actualmente, infraestructuras esenciales como centros de transformación, marquesinas, sistemas de gestión energética o las obras necesarias para conectarse a la red eléctrica requieren autorizaciones independientes.
“Un mismo proyecto puede necesitar permisos diferentes para cada una de estas actuaciones, lo que multiplica los plazos y ralentiza las inversiones”, afirma Verot, quien también reclama que estas infraestructuras sean consideradas actividades prioritarias por las administraciones públicas.
La AORU asegura que sus miembros han movilizado ya 90 millones de euros en inversiones en España. Sin embargo, las empresas señalan que la recuperación de ese capital tarda más que en otros países porque los proyectos tardan mucho más tiempo en entrar en funcionamiento.
Mientras que una estación de recarga ultrarrápida puede tardar entre 36 y 48 meses en estar operativa en España, en Francia o Bélgica el proceso suele completarse en apenas 12 o 14 meses.
España pierde atractivo frente a otros mercados europeos
Esta situación provoca que muchas compañías prioricen mercados donde la rentabilidad llega antes. Alemania y Francia figuran entre los destinos preferentes para las inversiones debido a sus procedimientos más ágiles y una mayor demanda de vehículos eléctricos.
“Tenemos comités de inversión donde decidimos dónde destinar cada euro. Cuando se toma una decisión, tiene que ser donde resulte más eficiente”, señala Verot.
Aunque las empresas mantienen expectativas de crecimiento en España por el tamaño de su mercado y su potencial de desarrollo, reconocen que están siendo más selectivas a la hora de asignar nuevos recursos.
Algunas compañías incluso han frenado sus planes de expansión. Es el caso de Allego, que abandonó la AORU y actualmente mantiene un único punto de recarga operativo en España, ubicado en San Sebastián de los Reyes. Fuentes del sector apuntan a que la menor rentabilidad del mercado español ha influido en esta decisión.
Los ingresos son hasta cuatro veces inferiores
La combinación de una menor penetración del vehículo eléctrico y los retrasos administrativos tiene un impacto directo en las cuentas de los operadores.
Las empresas estiman que los ingresos generados por una estación de recarga en España son hasta cuatro veces inferiores a los obtenidos en otros grandes mercados europeos.
Datos trimestrales de Fastned muestran que una estación en España genera unos ingresos medios anuales de aproximadamente 58.000 euros, frente a los cerca de 230.000 euros registrados en países como Francia, Alemania, Reino Unido o Suiza.
La diferencia es todavía mayor respecto a mercados más maduros, como Países Bajos, Bélgica o Dinamarca, donde los ingresos por emplazamiento pueden llegar a ser hasta ocho veces superiores.
Ionity apuesta por las áreas urbanas
La baja rentabilidad también preocupa a otros operadores fuera de la AORU. Entre ellos se encuentra Ionity, la red paneuropea respaldada por fabricantes como Ford, BMW y Volkswagen.
La compañía reconoce que España no figura entre sus mercados más rentables y ha comenzado a reorientar parte de sus inversiones desde los corredores de larga distancia hacia entornos urbanos, donde la demanda está creciendo con más fuerza y las conexiones a la red eléctrica suelen ser más sencillas.
El acceso a la red eléctrica se ha convertido en otro de los grandes desafíos para el sector. Según Elena Airoldi, responsable de Ionity para Italia e Iberia, la incertidumbre sobre los tiempos de conexión dificulta la planificación de nuevos proyectos, especialmente en zonas alejadas de los grandes núcleos urbanos.
La CNMC pide simplificar los trámites
Ante esta situación, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha puesto el foco en los obstáculos que frenan el desarrollo de la infraestructura de recarga en España.
El organismo propone simplificar de forma sustancial los procedimientos de instalación mediante procesos más ágiles, estándares comunes y ventanillas únicas que reduzcan las cargas administrativas y mejoren la coordinación entre administraciones.
Asimismo, la CNMC considera necesario reforzar la transparencia en las tarifas y condiciones de uso para facilitar la comparación entre operadores y fomentar una mayor competencia en el mercado.
En definitiva, el sector considera que la combinación de una mayor adopción del vehículo eléctrico y una reducción de las trabas burocráticas será decisiva para que España pueda acelerar el despliegue de la recarga ultrarrápida y competir en igualdad de condiciones con los principales mercados europeos.

Alejandro Fuentes es colaborador de Corsaonline.com.ar, donde cubre noticias de actualidad, política, negocios, tecnología, deportes, entretenimiento y estilo de vida. Su trabajo se centra en ofrecer información clara, relevante y fácil de comprender, ayudando a los lectores a mantenerse al día con los temas que impactan la vida cotidiana. Con un enfoque en la precisión, el contexto y la utilidad informativa, sigue de cerca los acontecimientos más recientes y las historias que generan interés en la audiencia.

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